Hace unos años, la Asociación del Sector de la Papelería —ASP— me sorprendió nombrándome socio honorífico por la labor que realizaba desde el blog Me gusta la papelería.
Fue un reconocimiento que agradecí mucho y que me ha permitido conocer la asociación desde dentro y participar en algunas de sus reuniones.
Quienes me conocen saben que nunca he sido precisamente un papelero silencioso. Siempre que he tenido la oportunidad he defendido la misma idea:
EL SECTOR DE LA PAPELERÍA NO PUEDE OLVIDARSE DE LAS PAPELERÍAS
Puede parecer una obviedad, pero no siempre lo es.
ASP reúne principalmente a fabricantes, distribuidores y grandes operadores. La representación de la papelería tradicional es mucho menor y, por eso, en las reuniones a las que he asistido he insistido una y otra vez en que seguimos existiendo y en que también debemos ser escuchados.
Desde el punto de vista de la cifra de negocio, seguramente tengan más peso los marketplaces, las grandes superficies, las cadenas y hasta los bazares multiprecio.
Probablemente todos ellos vendan mucho más material de papelería que nuestras tiendas.
Pero una papelería tradicional es otra cosa.
Es la tienda que conoce los colegios de su zona, que ayuda a una familia cuando llega con una lista que no entiende, que recomienda el producto adecuado, localiza un libro, imprime un trabajo a última hora y colabora con asociaciones, clubes, colegios y actividades de su localidad.
Somos la cara visible, humana y cercana del sector.
Por eso me parece justo reconocer que ASP ha acertado de lleno creando el Premio a la Papelería Embajadora del Sector.
No tuve nada que ver con su creación ni quiero atribuirme un mérito que no me corresponde. El premio me lo encontré ya hecho y solo puedo decir que me parece una iniciativa extraordinaria.

UNA PRIMERA EDICIÓN A LA ALTURA
El año pasado se celebró la primera edición del premio dentro de la Convención del Sector de la Papelería, una jornada que reunió en Madrid a profesionales de la fabricación, la distribución y el comercio.
Tuve el honor de formar parte del jurado y pude comprobar de primera mano la calidad de las candidaturas, las historias que había detrás de cada negocio y la seriedad con la que se realizó la valoración.
La ganadora fue Librería Papelería Carabanchel, de Madrid, dirigida por Óscar Peñate. Se reconoció especialmente su implicación social, su arraigo en el barrio y su capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos sin perder la cercanía y el trato humano propios del comercio local.
Pero no fue la única premiada.
También recibieron un reconocimiento como finalistas:
- Más que Papel, de Alhaurín de la Torre, Málaga.
- El món d’Ausiàs, de Castellón.
- Jaspe ART, de A Coruña.
Las cuatro papelerías estuvieron muy bien y demostraron que no existe un único modelo de establecimiento capaz de representar al sector.
Cada una tenía su historia, su manera de trabajar y su propia forma de estar vinculada a su entorno.
La entrega se celebró durante la cena de la convención, en un acto cuidado y muy digno que consiguió algo importante: colocar durante unas horas a las papelerías tradicionales en el centro del sector.
Este año se convoca la segunda edición y creo que tenemos que conseguir que se presenten muchas más.
NO PENSÉIS QUE VUESTRA PAPELERÍA «NO TIENE NADA ESPECIAL»
Este es precisamente el motivo por el que escribo este artículo.
Conozco papeleros que llevan veinte, treinta o cuarenta años trabajando, colaborando con sus pueblos, ayudando a colegios y asociaciones, creando empleo, modernizando sus negocios y sobreviviendo cada año a campañas escolares que parecen auténticas operaciones militares.
Sin embargo, cuando aparece un premio como este piensan:
«¿Cómo me voy a presentar yo?»
«Mi tienda es muy normal.»
«Seguro que hay papelerías mucho mejores.»
«No tengo tiempo para preparar la candidatura.»
Pues precisamente vosotros sois quienes debéis presentaros.
No hace falta tener una tienda espectacular, miles de seguidores ni una página web perfecta.
Las bases valoran cuestiones que muchas papelerías llevan haciendo toda la vida: el compromiso social y educativo, la trayectoria y la historia del negocio, la innovación, la adaptación, la sostenibilidad, la comunicación y la visibilidad que se da al sector.
Una campaña con el colegio del barrio cuenta.
Una recogida solidaria cuenta.
Una papelería heredada de vuestros padres o abuelos cuenta.
Haber incorporado impresión, venta por WhatsApp, reparto, reservas escolares, paquetería o nuevos servicios cuenta.
Adaptarse para seguir siendo útil a los clientes cuenta.
Mantener una persiana abierta durante décadas también cuenta. Y mucho.
¿QUIÉN PUEDE PRESENTARSE?
El premio está dirigido a papelerías independientes, familiares y franquicias con actividad en España.
Deben llevar al menos dos años abiertas, contar con una tienda física o con una red limitada de establecimientos y estar comprometidas con su entorno local, educativo o comunitario.
La candidatura tampoco parece especialmente complicada. Hay que preparar:
- El formulario de inscripción.
- Una breve historia de la papelería.
- Un resumen de las acciones más destacadas.
- Una explicación de por qué merece ser considerada Papelería Embajadora del Sector.
- Una fotografía representativa del establecimiento.
- De manera opcional, enlaces a redes sociales, campañas o contenidos digitales.
La documentación debe enviarse a gerencia@asociacionsectorpapeleria.org antes del 19 de septiembre de 2026.
El fallo se conocerá el 15 de octubre de 2026, durante la segunda Convención del Sector de la Papelería, que se celebrará en Madrid.
UN PREMIO QUE MERECE LA PENA
La papelería ganadora recibirá:
1.500 euros, una placa conmemorativa, reconocimiento público durante la convención y difusión en la página web, las redes sociales y los canales de comunicación de ASP.
Además, las otras tres papelerías finalistas recibirán 500 euros cada una, junto con el correspondiente reconocimiento y visibilidad dentro del sector.
No es solamente un diploma entregado deprisa al terminar una reunión.
El año pasado se demostró que ASP quería darle al premio la importancia y el protagonismo que merece.
PRESENTARSE TAMBIÉN ES DEFENDER NUESTRO LUGAR
No deberíamos participar únicamente por el dinero, por la placa o por la posibilidad de ganar.
Cuantas más papelerías tradicionales se presenten, más visibles seremos dentro del propio sector.
Quizá no seamos quienes más facturamos dentro de toda la industria, pero somos quienes ponemos nombre, rostro y escaparate a sus productos.
Somos quienes hablamos cada día con profesores, familias, estudiantes, empresas y administraciones.
Quienes explicamos las diferencias entre un producto y otro.
Quienes detectamos antes que nadie qué funciona, qué falla y qué está pidiendo el cliente.
Quienes estamos en los barrios y en los pueblos durante todo el año, no solamente durante la vuelta al cole.
Sin fabricantes no habría productos. Sin distribuidores no llegarían a las tiendas. Pero sin papelerías, el sector perdería buena parte de su alma.
Por eso, papelero, no esperes a que alguien venga a descubrir todo lo que haces.
Abre las bases, prepara unas fotografías, cuenta tu historia y presenta tu candidatura.
Puede que no ganes. Pero solo por detenerte a poner por escrito todo lo que tu papelería ha hecho por su barrio, por sus clientes y por el sector, probablemente descubrirás que tu negocio tiene mucho más mérito del que tú mismo le reconoces.
LAS PAPELERÍAS TRADICIONALES SEGUIMOS AQUÍ.
Ahora tenemos un premio que quiere reconocernos.
Presentémonos. Hagámonos visibles. Y llenemos esta convocatoria de papelerías de verdad.